Las exclusivas vitrinas que exponen decenas de productos deriva- dos del cacao en las principales ciudades del planeta, y los mercados nacionales de este producto, cada vez más exigentes, son el destino final de un viaje que comienza en los territorios donde, por años, se dieron cita la guerra y el narcotráfico y que, con el paciente respaldo de la cooperación internacional de USAID, en la actualidad prometen dar a este producto el sitio que por años tuvo el café de Colombia.
Manuela, una joven investigadora de Caucasia, recorre el Bajo Cauca, el Sur de Córdoba y Tumaco conociendo y hablando con campesinos que encontraron en el cultivo del cacao la respuesta a sus necesidades, la tranquilidad para ellos y sus familias, y la posibilidad de hacer de sus territorios zonas de paz.
El cacao es un buen negocio y Colombia está produciendo uno de los mejores del mundo, éste hecho llama la atención de miles de campesinos que aun se debaten entre las economías ilícitas y la posibilidad de cambiar su historia.






