Desde que asesinaron a su esposo, Mariela Castillo no volvió a ser feliz. Tras esa dura prueba debió tomar las riendas de su familia, convirtiéndose en padre y madre al mismo tiempo.
Desde entonces, asegura, no ha dejado de luchar contra la adversidad. Ahora, luego de 20 años y gracias a los Grupos Locales de Ahorro y Crédito (GLAC), una iniciativa que ha sabido llegar a las zonas más apartadas del país –allí donde no llega la banca tradicional y las oportunidades escasean–, podrá cumplir al lado de su nieta uno de sus más grandes sueños. Así como a ella, los GLAC le han devuelto la esperanza y la dignidad a miles de familias colombianas y le han dado la oportunidad de volver a soñar..
